Yo Jacob y mi hermano Esaú
El odio de mi hermano
Desde la creación del mundo, Dios nos amó con amor eterno y aun con su amor en lo sobrenatural, y esto lo manifiesta en cada pequeño detalle día a día y nos permite disfrutar de su misericordia. Fuimos creados para crecer en un ambiente de amor, aceptación, cariño y confianza de parte de nuestras familias, para así poder desarrollarnos como personas. Pero la destrucción de muchos hogares y el favoritismo de los padres producen odio entre los hermanos en ciertos aspectos que conllevan la destrucción afectiva.