Las maravillas de un Dios libertador
No es lo mismo hablar solamente de las maravillas de
Dios, sino más bien el vivir, experimentar y testificar
de las grandes maravillas de un Dios Libertador, Proveedor y Sanador por experiencia propia, por haber
vivido y sentido de manera personal esas maravillas,
haberlas experimentado uno mismo en todo nuestro
ser, cuerpo, alma y espíritu. Así como dijese el apóstol
Pablo:
De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús. Gálatas 6:17