Tribulación & Esperanza
Desde que Dios hizo el mundo y pobló la Tierra, el hombre se ha sentido inconforme, quejumbroso, contestatario, malhumorado, desobediente, engreído, egoísta, envidioso, incrédulo, etc., porque ha querido ser como Dios, o al menos ser tan independiente que para nada necesita el concurso de su Creador.
El hombre en su afán de omnipotencia ha querido hacer la parte de Dios (Playing God), a lo cual Jean Rostand en 1956, a propósito del papel que asumen los investigadores, había previsto que el biólogo terminaría por fabricar la vida, por recrear la estructura genética y ser autor de una nueva naturaleza, se colocaría entre los dioses. Ejemplo de la forma de ser del hombre lo podemos encontrar a todo lo largo de la historia de la humanidad, comenzando por Adán y Eva, siguiendo por sus hijos y prosiguiendo con nosotros.