República DominicanaRepública Dominicana
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ISBN 978-9945-512-10-6

Si le Buscas

Autor:Perez Garcia, Luis Manuel
Editorial:Publicaciones Libertad /Esdrac Molina Rosa
Materia:Experiencia. práctica. vida cristianas
Público objetivo:Jóvenes adultos
Publicado:2023-04-09
Número de edición:1
Número de páginas:180
Tamaño:13x23cm.
Precio:$500
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español

Reseña

Es precisamente de esta forma que quiero introducir este
maravilloso libro inspirado por el Espíritu Santo, con la palabra de
Dios y especialmente con esta reseña bíblica, pues esta es la espina
dorsal de todo este libro. Querido lector, en estos versículos podrás
dilucidar que hay tres palabras específicas que están resaltadas en
negrita; y es que, en primer lugar, para poder hacer cualquier cosa
en Dios hay que orar, por eso me impacta que los discípulos no le pidieron a Jesús que les enseñara a hacer milagros o qué palabras de autoridad usar para echar fuera los demonios, ni cuales pergaminos leer para elevar sus conocimientos de las escrituras.
Ellos le pidieron que les enseñara a orar, porque entendieron que esa era la clave y el secreto del maestro, ellos veían que siempre antes de presentarse ante el público Él oraba, y era una costumbre para Él cómo lo vemos a continuación: 39 Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. 40 Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. 41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, Lucas 22:39-41.
Uno de los propósitos por el cual se hizo hombre, fue para ser un ejemplo de que como humano podemos acceder a lo sobrenatural a través de la intimidad con el Espíritu Santo en oración y humillación. Es impactante ver que al terminar el día cuando todos se dirigían a sus casas a descansar cómodamente, Jesús hacía todo lo contrario. Él se iba al monte a orar, esto lo corroboramos observando cómo en el evangelio según el apóstol Juan en su capítulo 7 culmina diciendo: 53. Cada uno se fue a su casa; y el capítulo 8 empieza escribiendo: 1. y Jesús se fue al monte de los olivos. Él mismo dijo que no tenía donde recostar su cabeza, y el misterio de esto se encuentra en que la carne debe estar sometida y sujeta en sacrificio vivo de manera constante, no puede estar tan cómoda y bien cuidada todo el tiempo como siempre lo hacemos, ¿y nuestro espíritu, en qué momento lo cuidamos, alimentamos y desarrollamos? Más adelante hablaremos más acerca de nuestro espíritu y la carne.
La segunda palabra que encuentras resaltada es: Importunidad, y meditando en esto el señor me guió a escribir un mensaje titulado (Imprudentes por su presencia). Muchas veces le preguntaba el por qué todo en mi vida tenía que ser por medio de la fe, por medio de lanzarme a creer a pesar de no cumplir con los requisitos humanos,
por medio de la violencia aquella de la cual habló el mismo Jesús
diciendo: Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos
sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Mateo 11:12. Lo poco que he
alcanzado en todas las áreas ha tenido que ser arrebatado.
Y allí está la respuesta, hay una generación que debe ser violenta
a toda costa, sin importar los riesgos, pues en estos caminos es
todo o nada, debemos poner la mano en el arado sin mirar atrás,
hacer lo que sea necesario hacer, con tal de obtener lo que estamos
buscando en Dios. Muchas veces me sentía maravillado porque
escuchaba o leía acerca de los testimonios de hombres y mujeres
que tuvieron un encuentro con el Espíritu Santo, estos me hicieron
desesperar aún más por tener también ese encuentro, lo buscaba
y lo pedía con fervor, lo anhelaba con hambre y sed, pues quería
tener un testimonio similar y me di cuenta que para ello tenía que
ser fiel a Él y a la palabra de Dios, siendo obediente y haciendo su
voluntad. Yo era de ese grupo que tenemos que ser violentos para
arrebatar el reino de los cielos.
Hay un adagio muy popular que dice “si la montaña no viene a ti, ve tú
a la montaña”, es lo que tuve que hacer, y quizás tú también tendrás
que hacerlo. En la biblia encontramos cómo el mismo Jehová se le
apareció a un hombre en una zarza ardiente, este hombre no buscó
eso específicamente, no buscó ser el libertador de un pueblo, pero
a Jehová le plació elegirlo. Un servidor es como un Josué que no
se despegaba del tabernáculo, que siempre andaba detrás de donde
estuviera la gloria de Jehová, Josué no seguía a Moisés, sino al Dios
que le hablaba a Moisés, un Elíseo que al ver cómo Dios

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