Y volveré a estas tierras que cristalizaron huellas
Novela de corte psicológico-antropológico-espiritual. En su estructura consta de siete partes: 1) Huellas traumáticas, 2) Huellas dormidas, 3) Un dolor que palpita en las minas del mundo, 4) Mensaje de trascendencia cósmica, 5) Peregrinando entre el desierto y la montaña, 6) El encuentro transfigurado, 6) Epílogo. Cada parte se inicia con una expresión poética que permite a la escritora adentrarse en el mundo interno de Adriana, la protagonista, y desvelarlo con mayor vehemencia y realismo.
El mensaje que quiere transmitir es, que pese a los tantos traumas y dolores que un ser humano pueda encontrar en su camino, y por más desgarradores que sean, tal y como los que vivió Adriana, es capaz, gracias a sus facultades, a la ciencia, y al servicio a los demás, de volver a sus tierras; y allí descubrir que sus lágrimas, y traumas, han cristalizado y se han transformado en piedras preciosas, capaz de dar luz a la humanidad sufriente. Adriana es la mujer que, desde su historia de dolor se remonta a las alturas y se transfigura en un ser de luz.