El Corazón de un hombre Pecador
Como Vencer el enemigo Que llevas por Dentro
Hola mi estimado te mando un abrazo a distancia,
gracias por tomar esta joya en tus manos, te aseguro
que desde este momento empezará un trance en tu
espíritu, comenzará a ver las personas desde otra óptica.
Quiero empezar regalándote un texto en el libro de
Romanos 2:1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre,
quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que
juzgas a otro, te condenas a ti mismo; (A) porque tú
que juzgas haces lo mismo.
Este libro, el corazón de un hombre pecador, te
enseñará que no eres llamado hacer un juez que juzga
a otros. Por ejemplo; analicemos que quiere decir el
apóstol Pablo en este pasaje de Romanos 2:1 Algunos
exegetas bíblicos dicen que cuando la carta de Pablo se
leyó en la iglesia de Roma, sin duda muchas cabezas
asintieron al condenar el culto idolátrico, las prácticas
homosexuales y la violencia.
Pero cuán sorprendidos se habrán sentido cuando se
volvió a ellos y les dijo: “¡No tienen excusa, ustedes son
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tan malos como ellos!” Pablo afirmaba enfáticamente
que nadie es suficientemente bueno para salvarse a sí
mismo. Cuando sientas el deseo de juzgar el pecado
de alguien, debiera tener precaución, no es que te
confabule de lo malo, pero debemos tener un espíritu
comprensivo y restaurador.
Gálatas 6:1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en
alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle
con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti
mismo, no sea que tú también seas tentado.