Del desierto a la asignación
Dios había prometido a Abraham que a su descendencia
daría la tierra de Canaán, (asignación) tierra de bendición
plena, pero esto sería después de libertarlos de una nación
que los iba a esclavizar un largo periodo, un espacio de
cuatrocientos años, y esto fue exactamente lo que sucedió
en Egipto, porque la Palabra del Señor tiene cumplimiento,
pero por encima de esa palabra de esclavitud que se le había
dado a Abraham, que iba a ser sometida su descendencia,
estaba la palabra de liberación y victoria: Ten por cierto...
Esa descendencia de Abraham se le dio un nombre, fue
conocida como el pueblo de Israel, y en el caso de este pueblo
en comparación a nuestro tiempo, está la similitud de que
nosotros retrasamos nuestra asignación, simplemente por
nuestras quejas, excusas y tantas cosas más.
Desde el lugar de la esclavitud no estuvieron atentos al
señalamiento de los tiempos, de que Dios los visitaría tal
como le había prometido, por eso no reconocieron a Moisés
como el hombre que sería su libertador, o más bien a quien
Dios escogería y le encomendaría tal asignación, la de
llevarlos a la tierra prometida.