Una chica cool y otros cuentos para menores de 18 años
Ahí mismo se recostó y se puso unos audífonos que como por arte de magia la inmovilizaron. Cerró los ojos y comenzó a tararear en voz baja. Su pierna derecha entraba en mi espacio y me obligaba a replegarme hacia la ventana. Voltee la cara molesta y me di cuenta de que era una muchacha muy joven. Estaba cuidadosamente maquillada, como si fuera a una fiesta o a un programa de televisión. Cuando el sol la tocaba, el pelo largo y negro se veía azul marino. Una blusa de algodón estampado y unos jeans calaveritas le daban una facha moderna y barata. Dos o tres cuadernos casi nuevos, salían de un bolso grande atiborrado de ropa y de cosméticos. También había un libro mediano con un forro oscuro casi totalmente ocupado por unas letras blancas que decían UASD.