Sanando heridas
Hablando con mi corazón una noche, le dije a susurrar: «¿Estarás siempre esperando a quien nunca quedó de llegar?» Él, dudando, respondio sinvacilar: «Tú sigue adelante que yo me encargaré de sanar...» Le contesté claramente: «¿Entonces qué te va a pasar?» Él respondió en llanto: «¡Pues trataré de olvidar!». Le dije: «¿Volverás de nuevo a confiar?»; respondió inmediatamente: «¡No sabré sin intentar!». «Qué estúpido e ingenuo eres» le dije sin dudar, a lo que replicó: «Perdón, mi niño iluso, pero es mi forma de amar...», «¿Qué harás con esa herida sangrando en el pecho que tienes?», comentó: «Pues no queda de otra, tendrá que cicatrizar». Pregunté dudosamente: «¿Como aquella vez atrás, te llegarás a entregar?», me explicó claramente: «No creo; pero no lo sabré, me voy arriesgar».