El Corazón de un Líder
A nosotros los cristianos se nos ha entregado como
pueblo de Dios diversos ministerios, llamados
específicos en la obra de Dios.
Para eso, se nos ha constituido en ministros o siervos
de Dios para ejecutar sus planes, parte de ello
consiste en ministrar o suministrar diversas cosas a
una o varias personas y al hacerlo nos constituimos
en ese momento en instrumento para sanar y liberar
a aquellos que han estado atados por el pecado. Y es
necesario que nosotros como seres tripartitos con un
cuerpo, un alma y un espíritu estemos sanos.