República DominicanaRepública Dominicana
Detalle
ISBN 978-9945-512-22-9

Un proceso necesario
Una respuesta bíblica a nuestras pruebas y aflicciones Roberto de la Cruz *** Primera

Autor:De la Cruz, Roberto
Editorial:Publicaciones Libertad /Esdrac Molina Rosa
Materia:Sistemas. valores. principios científicos. psicología de la religión
Público objetivo:Jóvenes adultos
Publicado:2023-09-10
Número de edición:1
Número de páginas:290
Tamaño:13x23cm.
Precio:$500
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español

Reseña

Proceso: Conjunto de procedimientos a que se somete una
persona o cosa para transformarla o elaborarla, y se logra en
base a un desarrollo de pruebas sucesivas.
Doy gracias a Dios nuestro Señor, porque a pesar de las
fuertes pruebas y aflicciones, Él siempre estuvo conmigo,
fortaleció mi fe, me ayudó a confiar en sus promesas y en su
nombre pude vencer.
Al narrar mi testimonio, lo hago con gran entusiasmo
y pasión, pensando en aquellos que están pasando por
aflicciones para que este contenido les sea de edificación.
Mientras me detenía solo a pensar en lo difícil de mi prueba,
me desenfocaba de la grandeza de Dios. Cuando fijamos la
atención en las adversidades que nos rodean, nuestra fe no
puede ver que más allá de la prueba, se está realizando el
propósito de Dios que nos prepara para la bendición.
Aceptar a Cristo como Salvador y dejarlo todo por él, fue
fácil. Lo difícil fue ser sometido a una secuencia de pruebas
dolorosas para lograr mi transformación.
Solo con la ayuda de Dios ha sido posible soportar toda
lucha y llevar la carga. Mateo 11:30 dice: “Porque mi yugo
es fácil y ligera mi carga”.
Es posible que la carga de tu cruz no sea tan grande y pesada.
Todo dependerá de cuán cerca estés de Dios para poder
contemplar lo grande que es Él frente a tu problema.
Ilustración:
Un padre preguntó a su hijo:
— ¿Qué tan grande es ese avión que va volando?
A lo que él respondió:
— Es pequeño como uno de mis juguetes.
El padre lo llevó al aeropuerto y le dijo:
— Y ahora, ¿de qué tamaño son los aviones?
El niño, asombrado, le dijo:
— ¡Oh, son gigantes!
Así vemos a Dios, dependiendo de qué tan cerca estemos
de Él.
Más adelante explicaré todo lo que sufrí, las experiencias
que tuve y las victorias que logré, viendo siempre a Dios
grande, porque se mantenía cerca de mí.
¡Gracias al Espíritu Santo por guiarme!

Contáctenos:

Av. César Nicolás Pénson, No. 91, Plaza de la Cultura, Gascue, Santo Domingo. / Tel. : (829) 946-2674, ext. 2127/2128