Las Conclusiones del Principe Verde
En el año 2005, tuve la oportunidad de participar en un concurso
literario organizado por la entonces Secretaría de Estado de
Deportes, Educación Física y Recreación (hoy Ministerio de
Deportes), el cual consistió en escribir un ensayo sobre alguna
disciplina deportiva, yo elegí el atletismo.
Los participantes debían entregar sus trabajos en un sobre
cerrado con un apodo o seudónimo escrito en la parte de afuera
del mismo. Esto así para que el jurado no supiera durante la
evaluación el verdadero nombre de cada competidor, y esto no
afectara los resultados.
En mi caso decidí usar el sobrenombre de Príncipe Verde. Esto
fue lo que se me ocurrió. En mi círculo de amistades, para ese
entonces, mi apodo estaba en el anonimato absoluto.
Dios me dio la oportunidad de ganar el primer lugar en ese
concurso en la categoría juvenil. En la prensa salió mi nombre
original y el apodo del Príncipe Verde, cuando aún ni existía el
Proyecto Solterilandia con Humor.
El nombre del Príncipe Verde aparece previo a ese concurso, en
un poema que le escribí a una joven. El poema se llama QUIERO
SER TU PRINCIPE VERDE, escrito, creo, en el 2004 o principios
del 2005