Tentaciones de los Servidores
(…Queremos contribuir con esta pequeña aportación. Colaborar en el hermoso designio de Dios, apuntando tentaciones peligrosas de las que no estamos libres. Sin embargo, ser tentados no quiere decir consentir en la tentación. Esto no supone una convivencia de nuestra voluntad del mal y, por lo tanto, de algo en lo que tenemos una culpa personal ante Dios y ante nuestros hermanos.
Desearíamos que esta obra fuera un aliento de optimismo, un nuevo caer en la cuenta de nuestra responsabilidad, y; sobre todo, de la cooperación de la acción del Espíritu Santo en la que libremente nos hemos comprometido. Más aún, recurrir con confianza plena a la ayuda del mismo Espíritu en cuyo poder está superar las tentaciones y convertirlas en motivaciones para una mayor unión con el Señor por la oración con el Reino.)