Formar para Servir
Las orientaciones y urgencias de cuantos conocen, aman y viven de la Renovación Carismática Católica, van en la misma dirección: La necesidad de elegir cuidadosamente y de formar con esmero a los servidores.
Tan importante lo consideran, que ven en ello, el reto mayor que tiene ante sí, aún para su supervivencia, la Renovación Carismática Católica. La transformación de cuantos, de algún modo, participan o participarán en la marcha y crecimiento de una institución, siempre ha sido considerada de importancia vital. El hecho de que la Renovación Carismática Católica tenga como guía y autor principal al Espíritu Santo, no la exime de colaborar con lo mejor de si a esta obra del Señor. Es, al contrario, un estimulo y urgencia mayor, porque se trata de la pedagogía, extraordinariamente honrosa para el hombre, en la que el mismo Espíritu quiere insertarlo.
Sabemos lo difícil, la dosis de abnegación, el tiempo, que ordinariamente, consume una formación seria y de cierta profundidad. Pero todo esto se da por bueno, si se considera la insustituible urgencia de la tarea, de su promesa de frutos abundantes para un futuro más o menos inmediato.