Sentimientos
De todas las posibles formas de expresión, el poema es
uno de los más sublimes vehículos, con él se amonesta
y se felicita, con él se alborota y se refl exiona, con él se
dice y desdice con él se canta y se llora.
Cuando esa posibilidad egregia de comunicación, ese
coche con motor de grandes revoluciones, es pilotado
por una mujer de las cualidades espirituales, morales,
e intelectuales de Violeta Rodríguez, bien vale la pena
hacer un alto en el diario afanar, observar el espectáculo,
y beber de esa fuente de inspiración.
Conocí a Violeta en 1998, fui su pastor y el de su familia
por casi cinco años, mujer fi rme de carácter, diligente,
proveedora, maestra del lenguaje, actriz, excelente
cocinera, fi na vendedora.
Este, su libro de poemas, es una sublime referencia de
la sensibilidad social de esta virtuosa mujer, ¿Quién
aparta tiempo para escribir a los niños de la calle?
¿Quién toma para inspirarse en un niño que apenas
aprendió a leer?, así es Violeta, única, original.