Contemplación, Contemplativos en la Acción
Por tratarse de un tema tan querido de la Iglesia y de los santos, es responsabilidad de quienes escriben sobre él, dejarse guiar por el Magisterio de la Iglesia y por las obras que han salido de los autores, que por su probada experiencia y sabiduría, sirven de solida enseñanza y de inspiración para nuevos aportes o modalidades.
Si deseamos vivamente haber acertado con lo “esencial”, de abrir el apetito, discretamente, para tratar de conocer y vivir esta oración, que “es para todos”, cuando llegue el tiempo del Espíritu, que nos ira introduciendo en ella, si vamos respondiendo fielmente a otros modos de oración. Los “directores espirituales” deben estar atentos para no introducir por su cuenta a los demás, ni retardar su entrada en una oración a la que todos podemos aspirar.
“Ser contemplativo en la oración” viene a ser la continuidad de la contemplación, y el modo de realizarla aún en el quehacer cotidiano y en el trabajo agobiante, de la profesión, de los más humildes menesteres de la vida. Es la manera de armonizar sabia y religiosamente “acción y oración”, que siempre ha sido patrimonio de las almas profundas y que hoy se impone con especial urgencia y anhelo en muchos.