Poemario De Un Otoñal
Las hojas secas que no se van
También llamada Origen
Es el tiempo más sereno,
trayendo consigo la cálida brisa
que apacigua el verano,
aquella que no recibe el galardón que merece,
siendo parte del camino hacia la primavera.
Por el simple hecho de brillar
de una sencilla y diferente manera,
de hacer lo opuesto a esta,
despojando de su cuerpo aquello
que tuvo que caer debido a la pausa
que ocurrió con la fotosíntesis.
Se vuelve vulnerable y cae
al no poder más, pero no se vuelve débil,
cae porque nacerá de nuevo
más fuerte, más brillante y cálido.
Porque aun las hojas al caer,
a pesar de flaquear,
aun en el suelo danzan
por lo por venir y no temen
porque volverán a salir.
La estación donde se retoca
el vendado de las cicatrices
y se despierta el poder que estas llevan.
Donde se conoce con franqueza
y sin desencantos
lo que callan y guardan
los rincones más melancólicos del alma.
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Se abrazan en silencio,
formando más fuerza
y coraje de forma sutil.
Porque lo que iba a sanar
durante esta estación
se aprende a reconocerlo y abrazarlo.
La estación que llega,
dejando su primoroso aroma
de café con leche espolvoreado con canela,
calabazas y noches frescas.
La temporada donde se puede florecer
aun recolocando el vendado
de cada herida y agonía.
Y así me contó una vez,
que por siempre el otoño
sería su estación favorita.