Dichos que dan dicha
El lector, bajo ningún concepto debe asociar el presente escrito, a ningún género literario, sino simplemente, leerlo de manera objetiva, en el momento preciso en que se sienta abrumado para encontrar la solución más apropiada a una determinada y difícil situación que lo tenga a borde de la desesperación, debido a la gravedad del problema, o de los problemas que lo agobian y que desafortunadamente le obnubila el pensamiento y por consiguiente las ideas no fluyen con claridad.
De ahí que, en el momento deseado para la superación de la adversidad de que se trate, que lo está conduciendo inexorablemente hacia la locura, porque ya le resulta insoportable seguir llevando a cuesta el pesado fardo de las ansiedades, de las amarguras, de las frustraciones. En fin, de los tormentos en todas sus manifestaciones.
En medio de ese indescifrable laberinto y dentro de esa penumbra mental, sus pensamientos vuelan como aves sin nido y por consiguiente caminan sin rumbo fijo con pasos lentos y zigzagueantes por la enmarañada selva de la incertidumbre, porque no sabe a dónde va, en su incierto avanzar por este corto o largo camino, que es la vida.