Descendientes de Haitianos, ¿Apatridas, indocumentados o ilegales?
Haití es forzosamente tema diario en el país, sea por sus 42
mil parturientas que cuestan RD$1,200 millones al año al sistema
sanitario, sea por sus 173 mil hijos en las escuelas públicas, que
suponen otros RD$10 mil millones anuales o por el cierre de la
frontera que afecta un comercio anual de RD$57 mil millones y
el pase de 400 mil haitianos visados en los últimos tres años que
ocasionaron repatriaciones de 170 mil el pasado año.
La mayoría de los dominicanos en las últimas encuestas empiezan
a resentirse del exceso migratorio ilegal, fuera de control y a ello se
adiciona el negativo efecto de sanciones y de amenazas internacionales
en contra del país por haberla permitido.
A ese barril de pólvora listo para estallar en nuestras narices sin
que podamos evitarlo, le sobró astucia para barrer el piso con los
dominicanos en el tema del desvío del rio Masacre que, fi nalmente,
contrario a la narrativa del Presidente Abinader, no era construido
por “9 anarquistas” como declaró en la ONU, sino por el Gobierno
haitiano en violación al Tratado de Paz que fi jó los límites en 1929
y de 1936 en que el país perdió un 8% de su territorio.
Es un escenario ominoso en el cual el tema de la nacionalidad y
de las minorías, que trata este magnífico ensayo, advierte las serias
amenazas que se ciernen sobre la República Dominicana y el futuro
de su gente.