Ligeras contribucioens a la medicina, antropología forenses en República Dominicana
Antonio Lecha-Marzo en Santo Domingo
En República Dominicana, procedente de la intelectualidad europea, se hicieron notar en las primeras revistas científicas y de profesionales del gremio de la medicina: la Revista de Ciencias Médicas, publicada entre 1905-1922; la Revista Médico-Farmacéutica Dominicana, 1907 (esta última adoptó un cambio de nombre y se convirtió en la Revista de la Asociación Dominicana de Farmacéuticos); los Archivos Dominicanos de Pediatría, la Tribuna Médica, entre otras más.
La figura intelectual, a quien más se debe agradecer haber impulsado las ciencias forenses (el término no se empleaba para entonces, usualmente se le adhería a la ciencia en cuestión el adjetivo de “criminal”) fue al farmacéutico Joaquín G. Obregón García, fundador de una de más de una de esas revistas.
Así surgió el nombre de Antonio Lecha-Marzo, como uno de los médicos más eminentes, con cualidades tan sobresalientes en el campo de la medicina legal de la época, que el humilde y consagrado farmacéutico pudo admirar y pudo lograr que sus obras más trascendentales tocara tierra dominicana. Lo contactó cuando aún era un estudiante promisorio en la Universidad de Valladolid, en 1909. He aquí al precursor y pionero de la medicina y antropología forenses, dominicana.