El príncipe Adríen y Lea
Hace mucho tiempo, en un país muy lejano donde había un rey y una reina que deseaban a todo precio, tener un hijo.
Los reyes de Mont- Chypre no tenían un príncipe heredero que ocupara el lugar del rey y este no quería dejar su pueblo en manos de una persona que no fuera de la familia real.
Entonces la reina, que ya tenía tres hermosas princesas, quedó embarazada y esta vez rogaba a Dios día y noche, para que le concediera la dicha de tener un hijo varón.
Siendo cumplido su deseo, el reino de Mont-Chypre continuaría representando su país, en las mismas condiciones que había impuesto el rey y que eran de mucho beneficio para el pueblo.