Intercesión profética
Una respuesta a los signos de los tiempos
Las escrituras y la historia de la Iglesia están repletas de ejemplos de
hombres y mujeres santos canonizados, así como de otros que han
servido como intercesores de sus semejantes, y que han traído muchas
bendiciones al mundo. En Redemptoris Missio, el Papa Juan Pablo
II enfatizó el papel de la intercesión para lograr una evangelización
efectiva: “La oración debe acompañar el camino de los misioneros,
para que el anuncio de la Palabra resulte eficaz por medio de la gracia
divina” (RM 78). Todas las iniciativas que han nacido y crecido como
consecuencia, han florecido y dado mucho fruto.
La intercesión debe ser el detonador y motor principal de todas
nuestras iniciativas. Tristemente, hay una creciente tendencia en la
Iglesia a enfocarse más en nuestras propias fortalezas y recursos, que
en el Señor. Cuando trabajamos en un proyecto, tendemos a pensar que
lo más importante es la planificación de grupos de concientización,
movilización de fondos, técnicas de liderazgo y administración,
apoyo técnico y profesional, etc. Pocos proyectos se inician en
oración y florecen en la gracia, extraída a través de la oración de
intercesión. Si tenemos los recursos necesarios y la habilidad, pueden
surgir proyectos increíbles, pero lo más probable, es que no se logre
la misión del trabajo de Dios. ¡Muchas veces cuando el trabajo del
Señor se hace, el Señor del trabajo no se encuentra ahí!