Vasto mundo
La voz del suelo
La irrupción de Maria Valéria Rezende en la narrativa brasileña se produjo con la publicación de Vasto mundo en el año 2001; el texto había sido finalista del prestigioso Premio de la Ciudad de Belo Horizonte, en Brasil. Para entonces, la autora estaba a punto de cumplir 60 años. Destaco este dato porque creo que, en cierta medida, explica el hecho, tan poco frecuente, de encontrar una ópera prima de una madurez literaria tan contundente y que, por fin, ve la luz en español para regocijo de los amantes de la buena literatura.
Maria Valéria Rezende explora en Vasto mundo, a través de una escritura magistral, el universo rural del nordeste brasileño donde el catolicismo y la superstición se unen a la anécdota y a las creencias populares. En concreto, crea la aldea de Farinhada, locus ficcional donde las historias más dispares se conectan y entrelazan a través de los originalísimos personajes que aparecen en las breves narrativas que componen la novela. Entre esas figuras no solo encontramos monjas activistas, hacendados autoritarios y prostitutas solidarias sino también maridos impotentes, sacerdotes alcoholizados e incluso la mujer más bella del mundo o una maestra que tergiversa el contenido de las cartas que reciben sus vecinas analfabetas. No es casual que ‘La voz del suelo’ que da inicio a la ficción afirme que: “Creo haber comprendido que en esto consisten los seres humanos, en poder ser narrados, cada uno de ellos, como una historia”. Me atrevo a decir que esta novela no dejará indiferente a ningún lector, incluso a los más exigentes, pues no es baladí el hecho de que Maria Valéria Rezende estuvo madurando Vasto mundo durante casi 60 años.
Rafael Climent-Espino