Una larga noche para Lucy
Esta noche, la cama de Lucy se siente como un castillo inflable. El viaje a la piscina de mañana la tiene llena de emoción, pero es un arma de doble filo. Su mente corre con visiones de agua fresca y chapoteos bajo el sol, alejando el sueño. Intenta todo: un baño relajante, pijama cómoda, incluso contar ovejas esponjosas. La emoción se siente como mariposas atrapadas en su estómago, revoloteando y manteniéndola despierta. Pero solo después de la oración encuentra la paz que la había estado eludiendo y finalmente puede conciliar el sueño.