Imparables
Cuando hablamos de ser imparables, nos referimos a que no
hay nada que pueda detener a un individuo que se ha proyectado
ser imparable. En las Escrituras encontramos una
palabra que nos motiva a ser imparables, dicha por el apóstol
Pablo, diciendo: “ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna
otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en
Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39).
Para una persona ser imparable, primero tiene que saber
hacia dónde va y de qué manera va a llegar, es decir, tener
una estrategia y saber con qué cuenta para llegar, sus fuerzas
motoras, analizar sus fortalezas y sus debilidades. Ahora
bien, cuando hablamos de inteligencia emocional, esto
es un campo bastante amplio en relación a las emociones,
cuando no sabemos controlar nuestras emociones somos
como un barco sin timón; totalmente a la deriva, en un
océano amplio enfrentando muchas dificultades, tormentas,
huracanes, y, sino alcanzamos a dominar esta situación,
entonces nuestro final será el fracaso.
Para nadie es un secreto que el COVID-19 fue una sorpresa
para todas las naciones donde no estábamos preparados
para enfrentar tal desafío, donde como nación y como individuos,
personalmente nos vimos afectados por los alineamientos
que cada gobierno tuvo que tomar, muchas veces
de manera abrupta y sorpresiva.
En este proceso, el cual fue nuevo para esta generación, nos
vimos en situaciones emocionales bastante difíciles donde
las emociones estaban a flor de piel, saliendo así a relucir
más las emociones negativas (miedos, fobias, incertidumbre,
ansiedad, estrés, etc.).
El psicólogo Daniel Goleman dice: “Las emociones negativas
intensas absorben toda la atención del individuo, obstaculizando
cualquier intento de atender a otras cosas”.
Esta generación enfrentó uno de los grandes desafíos de su
época que nos demostró como humanos, que somos imparables,
que tenemos habilidades que muchas veces desconocemos,
y que, a la hora de presentarse el desafío, es
que se manifiestan. El simple hecho de enfrentarnos a un
aislamiento, donde esta generación nunca había experimentado
algo como esto, produjo una avalancha de emociones
y sentimientos encontrados en la población. Dando pie a
muchos conflictos en todas las áreas, mucha ansiedad y descontrol
emocional, y esto se resume en falta de inteligencia
emocional.
Sabemos que esto era nuevo para nosotros, y todo lo nuevo
para el ser humano, produce miedos e inseguridades, pero
fue una excelente oportunidad para el Señor demostrarnos
que estamos capacitados para nosotros enfrentar desafíos de
alto nivel y salir con un aprendizaje exhaustivo en nuestras
vidas y crecer en todos los niveles.