La seda de los cactus
“La seda de los cactus” es una novela puramente dominicana del autor Ariel Moquete. La dominicanidad se siente de inmediato a través de los diálogos, de los paisajes, de la forma de ser de los personajes, todos ellos realistas y originales porque tienen ese toque identitario que nosotros percibimos de inmediato, en cuanto empezamos a leer. La historia transcurre en Monte Orégano, un pueblo rural dominicano repleto de hipocresías, doble moral, cinismo, clasismo, una jerarquización que el escritor no duda en mostrar a los lectores sin criticarlo a profundidad, pero exponiéndolo de manera directa. Monte Orégano es -quizás en este sentido solamente especulamos- Monte Cristi. En ese pueblo imaginario, a pesar de su cercanía nominal con el pueblo verdadero, ocurren cosas maravillosas. Lo maravilloso a veces puede sugerir también lo trágico. Don Dionisio es un anciano muy rico nativo de Monte Orégano que nunca ha podido tener un hijo propio. Se casa con Tila, una mujer muy joven y dinámica, bella y sensual, a quien saca de la pobreza, pero ni siquiera la juventud y la fogosidad de Tila provocan que el niño sea engendrado. Don Dionisio es capaz de entregar todo lo que tiene -incluyendo su propia alma- para tener un hijo propio que herede sus propiedades y su apellido. En Monte Orégano, dentro del realismo mágico de la novela, este deseo se convierte en peligroso.