El monstruo del parque
Al llegar a un nuevo pueblo, Tomás escucha rumores sobre un monstruo aterrador que habita el parque. Los niños lo describen como una criatura con colmillos y pelaje, capaz de romper ventanas con su rugido. Lleno de dudas, Tomás sigue a un grupo al parque, solo para presenciar cómo se burlan de una figura solitaria.
A pesar de la apariencia feroz del monstruo, Tomás ve un destello de tristeza. Tomando un riesgo, se acerca al monstruo, quien se revela como un niño llamado David. El acto de amabilidad de Tomás rompe el patron de los rumores y el miedo. David se transforma de nuevo en un niño, y los otros niños, al darse cuenta de su error, se hacen amigos de él. El Monstruo del Parque recuerda a los lectores que la compasión vence los prejuicios y que las amistades florecen cuando miramos más allá de las apariencias.