Mala gente
DON PABLO (Sentado en un sillón reclinble; lee el periódico.): ¡Juana, ven a ver esto, corre, no vas a creerlo!
DOÑA JUANA (Sale de una habitación.): ¿Qué pasa, Pablo? Tú no eres hombre de escándalos...
DON PABLO: ¡Nombraron a Juan Pablo! ¡Salió el decreto...!
DOÑA JUANA: ¡Ay Dios mío, gracias! Yo lo sabía. Siempre tuve fe en mi muchacho... inteligente, estudioso, tan buena gente. Yo no esperaba menos...
DON PABLO: Pues yo tampoco esperaba menos. Esa beca que logramos conseguirle no fue en vano. Imagínate, treinta y seis añitos, y ya es uno de los ministros más importantes de este país. Y lo que eso significa para nosotros, su familia.