Hasta ver su Gloria
Desafíos, pruebas, enfrentamientos, lamentaciones, decepciones, engaños, traición. ¿Cuánto podemos enfrentar en esta vida? ¿Cuánto podemos soportar? Siempre nos toca hacer frente a situaciones que nos van haciendo más fuertes o, por el contrario, nos debilitan.
En ocasiones, en medio de las tribulaciones nos quedamos estancados sin saber qué hacer a causa del miedo, que nos quita la movilidad para poder actuar, para poder defender lo que Dios ha puesto en nuestras manos.
Dios te ha dado todo lo que necesitas para triunfar. Él no te envía al campo de batalla desarmado. Cuentas con la Santa Eucaristía, la Adoración al Santísimo, el Santo Rosario, entre otros auxilios espirituales que te ayudarán en el momento de la tribulación.
No es el tiempo para lamentarse y para ver cómo todo se derrumba a tu alrededor. Toma tus armas y pelea. Efesios 6, 13 nos dice: “Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas”.