El libro de Roy
Hoy jueves, a las una y cincuenta y tres minutos del onceno día del mes de julio (parece que llueve), del Año del Señor de 2024; puse la última palabra de la primera versión legible de mi LIBRO DE ROY.
Seis cuerpos, tres finales, con 120,581 palabras cabales y totales en 654 páginas. Una faraónica grosería poética que nadie va a leer.
Tengo para decir que un grito "rimado" tan desconsideradamente largo no fue mi culpa. Nació de un latido que pasó de ser semilla hasta convertirse en mar y monstruo.
Lo más difícil fue concluir. Lo intenté tres veces y como no pude decidirme por extirpar ninguno de los intentos, se quedaron sobre el papel los tres como alarde de un desahogo de grandezas que juzgo como polvo, vacilación y agua.
Doy fe de lo dicho con la promesa de enviarles el fárrago en los días por llegar más cercanos, una vez dé orden y concierto a su índice, en la esperanza deliberada de hacerme perdonar la legítima ambición de ser honrado con la piedad de entreleerme.