Los que mataron el miedo
El 30 de mayo revisitado
El ajusticiamiento de Rafael Trujillo fue un acto heroico, sin duda; pero para los héroes, la muerte en la mayoría de los casos es el precio de la heroicidad. Y ese terrible precio lo pagaron de una marera atroz, brutal, salvaje, pero con una valentía estremecedora, casi todos los conjurados, al igual que muchos de sus familiares y sus amigos inocentes.
Nosotros, los dominicanos del presente y del porvenir, tenemos el ineludible deber de recordar a esos héroes y de repetir sus nombres con viva emoción, aunque solo sea para no olvidar que, a veces, la Historia necesita un empujón ―o una patada― para hacerla cambiar de rumbo.