Característica de un predicador eficiente
Manual para predicadores
Característica de un predicador eficiente es un tema de
mucha relevancia para los tiempos que estamos viviendo.
Los tiempos modernos exigen que todos los que ministran
la palabra de Dios deban hacer un mayor esfuerzo para
conseguir una mejor preparación bíblica que les ayude en el
desarrollo del trabajo eclesiástico. Esto provocará una más
eficiente predicación del evangelio, el cual ha sido revelado
para que el ser humano pueda acercarse a Dios por medio de
Jesucristo, y alcanzar la vida eterna.
En el desarrollo de este trabajo, me he propuesto presentar
algunas características que deben acompañar a todo aquel
que ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Las iglesias
necesitan que se levanten predicadores itinerantes que vayan
por todos los lugares como verdaderos modelos de Cristo,
que se dejen guiar por el Espíritu Santo y por las autoridades
que dirigen en las iglesias locales. Todo predicador debe
estar sumiso ante quien lo dirige; de no ser así, nunca podrá
llegar a ser un predicador eficiente.
El propósito principal de este libro es ofrecer mejores
herramientas para un buen desempeño en el campo de
la predicación y forjar predicadores que tengan la buena
intención de superarse y de aprender a predicar con denuedo
y fluidez un mensaje bíblico y espiritual que llegue al
corazón de los oyentes, para que sean transformados por la
predicación de la Sagrada Escritura.
Todo predicador debe ser amante de la Biblia, por lo que
debe procurar leerla y escudriñarla con esmero y de manera
continua hasta que logre entenderla. Esto le permitirá alcanzar
el éxito logrando que sus oyentes entiendan y reciban el
mensaje. Cuando a la Sagrada Escritura se le da buen uso
provoca grandes avivamientos en el pueblo de Dios. El
Apóstol Pablo le exhorta a Timoteo que predique la palabra,
que inste a tiempo y fuera de tiempo. Los predicadores que
toman en cuenta este punto serán predicadores espontaneo y
eso los hará más eficiente.
Es crucial comprender que la falta de preparación
teológica ha sido evidente en muchos rincones del mundo,
ya sea en la radio, en internet o en programas televisivos.
Estos son ejemplos del uso erróneo que se hace de la Biblia.
Por supuesto, reconozco que hay numerosos predicadores
brillantes que exponen la palabra de Dios. Por ello, no
pretendo saberlo todo, sino que, como siervo, estoy aquí para
ayudar a aquellos que entienden la necesidad de aprender o
mejorar sus métodos y estilos de predicación bíblica.
En el transcurso de este estudio, mostraré cómo se
preparan los sermones o mensajes bíblicos, siguiendo las
reglas establecidas por la Hermenéutica y la Homilética.
Estas herramientas son fundamentales para el estudioso de la
Biblia, ya que pueden brindarle un mejor resultado durante
el proceso de análisis. El ejercicio hermenéutico le permitirá
alcanzar una interpretación precisa del texto, una Exégesis,
mientras que la Homilética le ayudará a organizar y preparar
el mensaje para presentarlo de manera brillante y elocuente.
Es prioritario para aquel que predica conocer las diversas
clases de mensajes y su estructura, dado que el mensaje está
dirigido a personas que ansían escuchar la voz de Dios a
través del predicador.
La predicación es una orden, un mandato imperativo
otorgado por Jesucristo a todos los creyentes, con el objetivo
de que la palabra de Dios se predique en todas partes del mundo. Este trabajo tiene que ver con la buena estructura
y elaboración de mensajes, el contenido de un sermón para
ser predicado con eficiencia y la adecuada preparación del
predicador antes de subir al púlpito a predicar la palabra de
Dios.
Basado en mi experiencia, he preparado este tema que
destaca las características de un predicador eficiente. He
tenido la oportunidad de observar a muchos predicadores que
utilizan la Sagrada Escritura. He visto entre ellos, a quienes
ministran la palabra con unción y poder, pero su mensaje es
insustancial debido a la falta de preparación antes de subir
al púlpito. Otros brillan en la presentación de su mensaje,
pero carecen del poder espiritual y resultan como platillos
discordantes. Lo que propongo es que haya un equilibrio al
predicar, es decir, que el predicador lo haga con un profundo
conocimiento de la Escritura y el poder del Espíritu Santo.
Existe un tipo de predicador que utiliza el método de
“abre tu boca que yo te la llenaré”, lo cual se ha vuelto
viral entre el pueblo de Dios. Muchos de ellos toman esta
expresión bíblica como pretexto para no estudiar teología.
Este tipo de predicador necesita mucho la ayuda de un
maestro que los guíe en el camino. Sus intenciones quizá no
sean malas, pero sin darse cuenta causan daño al ministerio
de predicación. La Escritura dice que el pueblo perece por
falta de conocimiento. Por esto, solicito la comprensión de
cada lector que tenga la oportunidad de leer y estudiar este
libro, para que pueda entender que mis intenciones no son
desanimar ni minimizar a ninguno que predique la palabra
de Dios. Al contrario, como predicador y maestro, pongo a
disposición las herramientas que otros me han brindado para
ofrecer un mejor servicio tanto en el campo de la predicación
como en el de la enseñanza.