Corazón de Leona
Hoy en día es muy común llamar leonas a las mujeres, comparando la fuerza, empuje y determinación de la mujer actual con ese animal, que destaca por sus impresionantes cualidades.
La leona, por su definición y etimología, se refiere a la hembra del león, un mamífero placentario perteneciente al orden de los carnívoros, familia de los félidos y a su vez a la subfamilia de los panterinos, tiene el pelaje en su totalidad de color amarillento, puede ser de menor tamaño que el macho león. En uso coloquial, se dice de una mujer valiente, arriesgada, intrépida o atrevida.
En la Biblia, como en la historia y la vida diaria, hay una gran cantidad de mujeres que destacan por cualidades positivas, y otras que lastimosamente, no son reconocidas por sus virtudes, sino por sus desaciertos, pero que igual, nos dejan una enseñanza a cada una de nosotras en la actualidad. Ser mujer es un desafío, desde Eva (La primera mujer en la Tierra) hasta nuestros días, y es por ello, que nuestro Dios nos llena de su gracia y favor para que salgamos victoriosas en cada empresa y reto que nos toca afrontar.
Corazón de Leona es una lectura que nos empodera, bendice y edifica, nos eleva la vara a cada mujer, en el compromiso de destacar como verdaderas leonas, al cuidado de nosotras mismas y de los nuestros.
En este devocional, hallamos mujeres tan mencionadas como Débora, Ester, Ana, Rut, María, Sara, Rizpa, Abigail, Raquel, otras más anónimas, cuyos nombres ni siquiera conocemos, como la Sierva de Naamán, la viuda de Naín, la Mujer del flujo de sangre, las Criadas de la Fuente de Rogel, las Doncellas de Zuf, otras, identificadas por sus gentilicios, como la Sunamita, la Sirofenicia, la Sulamita, la Samaritana, la de la Torre de Tebes, otras conocidas en la Biblia por sus errores, como la Mujer adúltera, la Mujer pecadora, María Magdalena, otras que solo son mencionadas por su filiación, como las hijas de Lot y la hija de Faraón, otra, como la Mujer Virtuosa, que es el ejemplo más acabado de perfección femenina que hay en la Biblia, y qué decir, de esas cuyas conductas equivocadas, nos traen enseñanzas invaluables, como Jezabel, la mujer de Lot, Safira, y esas, que no son tan mencionadas o conocidas como Dina, la hija de Jacob, las hijas de Zelofead, Séfora, Rode, la Mujer del pozo de Bahurim y muchas otras, que conoceremos a lo largo de estas páginas.
Cada capítulo, es una caricia al alma y un llamado a la acción, es una mezcla de consuelo y consejo, se entretejen halagos con correcciones, y es imposible que no se despierte el corazón protector, agresivo, tierno y entregado de cada mujer leona que lo lea.