Hembra de Fuego
El día que el hombre pueda amar con su fuerza y no con su debilidad, no para huir de sí mismo, sino para encontrarse, y no para renunciar, sino para afirmarse, entonces el amor será tanto para él como para la mujer una fuente de vida y no un mortal peligro.
Esta obra, Hembra de Fuego, ha sido forjada con el propósito inefable de provocar en el alma de las dulces y románticas mujeres y hombres que lo lean, en sueños turbadores, a la defensa de los tesoros de sinceridad, de amor, de ensueño, y de romanticismos que deposito en los versos para el propio corazón inquieto, para el ideal envuelto en fragancias de distintos rosales.