Reflexiones
Es un poemario, de la autoría de María Isabel Díaz, cuya escritura ofrece tres vertientes poéticas claramente definidas: a) Mística; b) Amorosa o amatoria, y c) Social. La poesía mística de María Isabel Díaz tiene elementos que la individualizan, la personalizan, le dan un carácter muy propio. Entre esos factores está el que su mística es más de reflexión íntima, de viaje hacia sí misma, más que el viaje hacia un Dios o un paraíso que se persiga. No es la prédica de una vida santa, retirada, aislada, conventual, recogida en un rincón del mundo, adonde no permite la llegada de más personas que no sean del credo correspondiente, como ocurre con monjas, monjes y sacerdotes. No. María Isabel plasma su carácter personal en la lírica mística. Al leerla, escuchamos su voz apacible, el carácter pacífico y amistoso, la eterna calma, su tono pausado de hablar y esa gran capacidad para escuchar al interlocutor. Su mística en la poesía es una herramienta práctica que nos invita al desapego, a la serena observación, a vivir entre los humanos, pero sin participar del jolgorio divertido de la vida social, o de la prédica religiosa, filosófica, ética o política. Sin que eso signifique que su poética no nos invite al deleite y disfrute de la vida, al diálogo sobre elevados tópicos, alrededor de un café, un jugo o simplemente agua y amistad compartidas.