Lienzos de amor
La poesía es sueño, deseo inconcluso, es juego apasionado. Es destino alucinador, largo viaje sin retorno, la poesía es diálogo con la ausencia, coqueteo amoroso. La poesía es quejido del tiempo, silencio, misterio, es una actividad reveladora de ternura. Es, entre muchas cosas, revelación de la vida. De esta manera, el arte de poetizar se convierte en una fuerza interior capaz de transformar el mundo. De educar sentimientos, de renovar ideas, de moldear pensamientos, de cambiar el rumbo a la vida. La poesía es lluvia de esperanza que engendra ilusiones.
La poesía es profunda mirada humana perdida en el horizonte del olvido. Es acontecimiento divino que emerge del recuerdo. En Pablo Neruda, la poesía es río mitológico por donde corren las pasiones humanas: soledad, tristeza, angustia, añoranza, recuerdo, fantasías e ilusiones. Todo fundido en un mismo discurso poético.
De igual forma, la poesía en Octavio Paz es búsqueda permanente del destino del hombre, dualidad del presente con el pasado, encuentro de la vida y la muerte. Una permanente correspondencia de lo que vivimos y lo que soñamos.
En ese mismo sentido, apreciamos los valores poéticos promovidos en el libro Lienzos de Amor, escrito por el maestro, camarada y amigo Rafael Ant. Román R., en cuyo texto sobresalen construcciones literarias como: ENAMORADO, INDEFINIDOS, ELLA, PLEBEYO, SABANA, TE IMAGINO, CUANDO TE FUISTE, CUANDO EL AMOR DUELE, LA MUJER IDEAL, entre otros temas poéticos de gran connotación.
En el maestro Rafael Román ya de seguro tenemos una buena promesa literaria que abre las puertas a una nueva poesía dominicana donde ya gravitan, de manera vigorosa, las voces poéticas de Manuel del Cabral, Pedro Mir, Franklin Mieses Burgos, Domingo Moreno Jiménez, Manuel Rueda y de otros; en un momento donde la sociedad dominicana atraviesa por una de las peores crisis de su historia en lo cultural, literario y político social.