Exhortaciones básicas y sencillas para evangelizar entre poemas
Fruto de la propia experiencia evangelizadora
El Girasol como flor esbelta y poseedora de néctares, se apertura jubilosa y atrae abejas, mariposas y picaflores, que se posan y chupan de su dulzor, del néctar que produce, semejante a la Palabra de Dios, tan dulce y apetecible como la miel de las abejas, que cuando se lee tiene parecido efecto en quienes la “chupan” con amor; pero más aún, el salmista lo diría muy hermosamente del modo siguiente: “Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca” (Salmo 119:103).
¡Cuán agradable y dulce es leerla y llevarla a otras personas!