Cicatrices del pasado
Cuando Aneudy estaba en la cárcel, recuerdo que mi
abuela Rosa siempre decía que había que ayudar a
ese muchacho, que había que darle la mano lo más
que se pueda, y yo hice esa palabra de mi abuela mía,
porque yo nunca perdí la esperanza con Aneudi, yo
nunca perdí la compasión por él. La gente no quería
saber de él, porque todo el mundo sabía lo que él era
y en el mundo delictivo en el cual andaba metido.