A prueba de todo
Superando las batallas del día a día
Qué hermoso es encontrarse con personas procesadas,
gente que como bien suelo decir, son experimentados en
quebrantos, así como se definía el apóstol Pablo:
No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo,
para que nuestro ministerio no sea vituperado; antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones,
en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles,
en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; en
pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en
el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de
verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a
diestra y a siniestra; por honra y por deshonra, por
mala fama y por buena fama; como engañadores,
pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como
castigados, mas no muertos; como entristecidos, mas
siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a
muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo
todo. 2 Corintios 6:3-10