De tal palo tal astilla
Marcando tus generaciones
Hay un principio muy conocido que dice:
si no recibimos el mensajero, no recibiremos el
mensaje. El mensaje que quiere transmitir esta
obra es digno de ser recibido, y es por ello, que
deseo introducirle a ustedes primeramente,
a su autor, un hombre de Dios con un gran
corazón y un espíritu de servicio que sueña
con ver cambios trascendentales en su patria.
Cuando conocí al pastor Medrano fue
en la presentación de uno de mis libros en
su congregación. Ya había escuchado de
él a través de un amigo común que asistía
esporádicamente a su iglesia. Ese amigo a
quien me refiero, lo conozco hace muchos
años y tiene un ojo entrenado para distinguir
lo falso de lo genuino, en otras palabras, es
un sabueso oliendo el engaño. Ese amigo
hablaba primores del pastor Sanford -como
es conocido-Medrano. Después de conocerle
y trabajar con él en algunos proyectos, puedo
decir cómo la mujer de Samaria dijo de Jesús:“Ya no creemos solamente por tu dicho, porque
nosotros mismos hemos oído y sabemos.”
Desde que le conocí he podido ver su
integridad, su humildad, su esfuerzo porque
las cosas se hagan bien, con excelencia, y sobre
todo, su pasión porque nuestra República
Dominicana salga adelante de las dificultades
sociales, morales, económicas y espirituales por
las cuales atraviesa en la actualidad. Reconoce
el autor que no podremos avanzar si estamos
todavía atados a la maldad que heredamos de
nuestros antepasados y de eso trata “De tal
palo tal astilla”.
Esta expresión con la que el autor ha
nombrado su libro, es un refrán de origen
desconocido, pero citado en todos los países
de habla hispana. Su interpretación es muy
sencilla: los hijos tienden a ser como los padres.
Hay otras expresiones semejantes que se
escuchan muy frecuentemente como “Hijo de
tigre sale pintado”, “Hijo de gato caza ratón”
etc.