Hacia un nuevo movimiento de plantación de Iglesias
El triunfo de la misión en el siglo xxi
La iglesia establecida bíblicamente sobre la tierra es la
emisaria de Dios en el mundo. Tiene el mandato divino
de cumplir una misión integral que abarca tanto su fase
evangélica, orientada a discipular a todas las naciones (Mateo 28:16-
20), como su fase escatológica, centrada en proclamar el mensaje de
los tres ángeles en preparación para el regreso de Cristo (Apocalipsis
14:6-12). Esta misión define su identidad y la impulsa a mantenerse
relevante. Su éxito está garantizado, pues está fundada en Cristo,
quien declaró: «Sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del
Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:18).
Estoy convencido de que la plantación de iglesias es una de las
formas más efectivas para que la iglesia cumpla la misión de Dios.
Este proceso continuo consolida su presente y su futuro. Cada iglesia
establecida en un lugar sin presencia adventista o estratégicamente
ubicada se convierte en un faro de luz que impacta positivamente a
su comunidad.