Brian A. DePeña. Biografía de un líder
Sus orígenes. Su pasión. Sus sueños
Un libro biográfico logra adecuadamente su propósito cuando responde a la realidad, y este lo consigue a plenitud por ser, indudablemente, veraz. Tengo recuerdos lejanos de la etapa infantil de la vida del biografiado y al contrastarlos con lo aquí descrito confirmo mi afirmación anterior.
La familia DePeña-Sánchez emigró de Higüey hacia Miches, probablemente poco después de la muerte de Trujillo. Todos les llamábamos “los higüeyanos” hasta que supimos sus nombres.
El patriarca Alejandro DePeña era un hombre de esos que con solo mirarlo inspiraba respeto; lo mismo ocurría con doña Olivia, la esposa. En definitiva, los DePeña-Sánchez, tanto los padres como los hijos, eran lo que se puede denominar gente buena.
Uno de los hijos de don Alejandro y doña Olivia, conocido como “Nando”, se unió en matrimonio con la joven profesora Ramona Páez, ambos cristianos adventistas. De ese matrimonio nacieron cuatro varones. Uno de ellos Brian o Aurelio, como todos lo llamábamos. Era una familia humilde forjada en la escasez y las limitaciones que agrega nacer y crecer en un pueblo pequeño e incomunicado.