República DominicanaRepública Dominicana
Detalle
ISBN 978-9945-512-87-8

Nadie Me Mata Dos Veces

Autor:Almada, Santiago
Editorial:Publicaciones Libertad /Esdrac Molina Rosa
Materia:Novelística dominicana
Clasificación:Ficción sobre estilos de vida contemporáneos
Público objetivo:General
Publicado:2025-04-19
Número de edición:1
Número de páginas:260
Tamaño:13x23cm.
Precio:$1.200
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español

Reseña

Santo Domingo, 3 de noviembre de 2017
El hombre que bajó del auto negro, un Toyota Vitz,
vestía un traje gris, camisa verde agua y corbata roja
con finas rayas azules, usaba anteojos enormes y
gruesos, era alto y tenía una barriga prominente, un
grueso bigote encanecido y el pelo recortado al ras. Se
estacionó en el parqueo y subió a la quinta planta por
las angostas escaleras del edificio situado en una calle
sin salida llamada Respaldo Quisqueya y entró a una
oficina que daba hacia esa misma calle, una estrecha
franja por la que apenas cabía un auto.
Tenía dos asuntos muy importantes que atender ese
día, retirar todo el dinero de su cuenta bancaria para
comprar dólares y firmar un contrato de venta con
un cliente al que había citado en un café de la Zona
Colonial, para que el otro no tuviera que venir hasta
esa oficinita de mala muerte en ese rincón perdido de la
zona universitaria, donde los tapones a media mañana
eran un problema que podía desalentar a cualquiera
que quisiera hacer negocios.
Las dos asistentes que trabajaban para él, una de
mandadera de juzgado en juzgado y otra como
secretaria y recepcionista, llegaban siempre después de
las ocho de la mañana y a veces tardaban un poco más,
pese a las reprimendas y sanciones que él les imponía.
Abrió su despacho y encendió la luz, entonces vio el
cartelito pegado en el vidrio de la ventana que daba
hacia la calle: Feliz Cumpleaños, estaba hecho con
letras recortadas de revistas, era una grosera pegatina
hecha a propósito ¿Quién pudo trepar hasta esa altura
para pegar allí esa cosa del lado de afuera? Abrió la
ventana y se inclinó hacia adelante para alcanzar esa
hoja y retirarla, entonces vio, en el edificio de enfrente,
cómo se corría una plancha de cinc de una ventana que
había permanecido cerrada desde hacía mucho tiempo,
vio a la muchacha desnuda trepada a algo que parecía
una silla, los senos regordetes y el sexo sin depilar,
la chica le hacía una seña como si quisiera que él se
acercara.

Contáctenos:

Av. César Nicolás Pénson, No. 91, Plaza de la Cultura, Gascue, Santo Domingo. / Tel. : (829) 946-2674, ext. 2127/2128