Luz En El Camino
La Breve HistoriaDe Luz M. Breve de Corniel Una Heroina De Fe
Hoy comienzo a escribir parte de mi historia, quiero
relatar lo que fue mi vida desde pequeña. El lugar
de mi nacimiento fue en un pequeño y remoto lugar
llamado Gurabo, ubicado en Santiago, República
Dominicana. Abrí mis ojos por primera vez el día
24 del mes de abril del año 1940. El nombre que me
pusieron mis padres fue LUZ MARÍA. Mi padre se
llamaba José Joaquín Hernández y mi madre, María
Joaquina Pérez, cariñosamente Mamita.
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uz
L en el camino
Salmos 139:13-17 (NTV)
13 Tú creaste las delicadas partes internas de mi
cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre.
14 ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente
complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy
bien. 15 Tú me observabas mientras iba cobrando
forma en secreto, mientras se entretejían mis partes
en la oscuridad de la matriz. 16 Me viste antes de
que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado
en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de
que un solo día pasara. 17 Qué preciosos son tus
pensamientos acerca de mí, oh Dios. ¡No se pueden
enumerar!
Hoy estoy segura de que antes que mis padres me
pusieran mi nombre, ya yo venía con mi nombre
verdadero puesto por mi creador, Dios y Padre.
Antes de que mi padre terrenal me viera, Dios me vio
primero, de acuerdo como dice el Salmo mencionado
anteriormente.
Fui la primera hija de mi madre, luego nacieron
mis otras tres hermanas, Juana, Elena y Julia. Tengo
otros hermanos y hermanas de padre, pero hay una
en especial que siempre ha estado pendiente de mí,
mi hermana Lourdes. Cuando nacieron las dos más
pequeñas, Elena y Julia, yo tuve la oportunidad de
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La Breve Historia de
Luz M. Pérez de Corniel
cuidar de mi madre y le hacía su sopa luego del parto.
Por eso considero a mis hermanas como mis hijas.
Elena y Julia comenzaron a decirme, mami, hasta
el día de hoy lo hacen. Luego, después de ellas, tengo
la bendición de Dios de que mis sobrinos también me
llaman, mami Luz, con mucho amor y respeto, y me
piden su bendición de esa manera. Esto para mí es
de mucho orgullo, compromiso y fue un desafío para
mí. Cada situación que me pasaba forjaba en mi un
carácter responsable en mi diario vivir, porque sabía
que yo era ejemplo de muchos.
Aún siendo de poca edad, me sentía con deberes
con mi familia, pero como niña también disfrutaba
de esos momentos y jugaba a pesar de las dificultades
y limitaciones que teníamos. En ese tiempo no
había energía eléctrica, pero disfrutábamos la
belleza de la naturaleza, la creación de Dios que nos
mantenía con muchos sueños y anhelos por delante,
aprovechábamos la hermosa luna para jugar, la cual
alumbraba nuestro hermoso hábitat.
Pensamiento: