Y el tiempo habló
Me levanté temprano, vestí un pantalón jean, camiseta a rayas naranjas, apreté los cordones de los tenis negros, cubrí mi cabeza con la gorra rosada y colgué la mochila de mi hombro.
—Adiós mamá. Voy a dar un paseo.
—Ven temprano y cuídate —dijo la madre.
Comencé a caminar hacia las montañas, a esa hora entre los altos pinos flotaba un poco de neblina. En mi cabeza, solo una idea: adentrarme en el bosque.