Reflejos iridiscentes
Los poetas son poseedores de muchas virtudes, entre ellas y sin duda la principal, ser amanuenses del espíritu. Poseen el privilegio de, mediante la apertura de sus sentidos interiores, acceder a la cantera infinita del universo, de manera especial, a la sabiduría de la memoria cósmica, captar de ellas sus efluvios y con ellos, cual arañas sentimentales, entretejer con hilos cristalinos las redes sutiles donde quedan atrapados nuestros ensueños, realidades e ilusiones. Miguel Ángel Lugo, es uno de esos elegidos de Dios.
En sus reflejos iridiscentes, mediante datos sensoriales y suprasensibles, nos provoca cogitaciones interiores, con su multívoco romanticismo. Nos cautiva con su percepción estética de lo viviente, con la cosmovisión metafísica de lo existente, fundada en la exploración de los sentidos; y en lo místico, que nos lleva a una vivencia espiritual, centrada en la experiencia de lo divino. Su cordial empatía con la esterilidad histórica, lo convierte en un decidor de lo que no puede dejar de decirse en ningún lugar ni en ningún tiempo.
Cada uno de los poemas de Miguel Ángel Lugo, es una expresión sensorial de la manifestación caudalosa de lo viviente, lo metafísico y lo místico, mostrando que vino al mundo con el don de la poesía.
César Arturo Abréu Fernández.