Te me moriste
José Luís Peixoto, al que José Saramago calificó como «una de las revelaciones más sorprendentes de la literatura portuguesa», construye en «Te me moriste» una bellísima elegía al padre muerto. A partir del regreso del narrador a la casa paterna, colonizada por la ausencia, se configura una memoria escrita a partir del dolor, la tristeza y la soledad causada por la muerte. Acá se nos ofrece un recorrido por el espacio rural habitado de recuerdos: un hospital, una capilla, un cementerio son lugares donde se rememora al padre que ya no está. Está historia está anclada en un «tiempo entristecido, el tiempo parado, el tiempo entristecido y mucho más triste que cuando tus ojos, claros de niebla y marejada lejana fresca, devoraban esta luz ahora cruel, cuando tus ojos hablaban alto y el mundo no quería ser más que existir».