La aljaba vacía
Muchos de los indios huyeron despavoridos lanzando al viento
sus gritos de dolor y angustia. Esos alaridos se mezclaban con
el loco relinchar de los caballos y los desenfrenados ladridos
de los perros de caza del conquistador de quimeras, los cuales
semejaban leones sin melena. Todos (los caballos, los perros y
el conquistador) parecían poseídos por una divina inspiración.
Este libro cuenta los hechos en la isla con la llegada de los conquistadores de manera original.