Ya No Soy La Misma
Yo debía de tener unos cinco o seis años cuando todo
comenzó… o quizás debería decir, cuando todo se desmoronó.
Estaba en el jardín de niños, y ahí fue donde
me arrebataron la inocencia. Una persona mayor
empezó a tocarme de formas en que ninguna niña
pequeña debería ser tocada nunca. No entraré en demasiados
detalles, pero recuerdo cómo me bajaron las
braguitas hasta las rodillas y unas manos de hombre
donde no deberían estar. No estoy segura de cuánto tiempo
duró todo esto—semanas, tal vez meses. Nunca
dije una palabra porque tenía demasiado miedo.
En aquella época, mi familia se mudaba mucho. No recuerdo
bien por qué, pero siempre estábamos empacando y
empezando de nuevo en una ciudad o barrio diferente.
Cuando nos mudamos a Lawrence, Massachusetts, yo estaba
en primero o segundo grado. Fue allá donde volvió
a pasar lo mismo. Como niña, lo único en lo que piensas
es en jugar y divertirte, pero había un chico mayor en el
vecindario que me ofreció enseñarme a andar en bicicleta.