Nunca fue bueno tanto olvido
En Nunca fue bueno tanto olvido, Daniel Beltré López fabrica una estupenda aleación con la grandeza de lo sencillo sustentada en poemas como “Las maravillas de los niños” y otros textos que representan reacciones frente a un orden de cosas no soportables, como el poema dedicado al “demócrata” L. B. Johnson. Se precisa de una visión amplia de la vida, de la cultura, de la historia humana y además de un refinado gusto por el arte poética para componer textos como los incluidos en este poemario.